
Una de las teorías que explica la crisis financiera sitúa su origen en Estados Unidos. Durante 10 años el precio de la vivienda estadounidense se multipica por dos. Los típos de interés fueron excepcionalmente bajos, así que los bancos optaron por conceder préstamos más arriesgados, con la intención de cobrar más intereses por ellos. Además se aprovecha el boom inmobiliario concediendo préstamos hipotecarios muy por encima del valor real de las viviendas. Pero, desde 2007 el precio de la vivienda se desploma y muchos no pudieron seguir pagando su hipoteca, además de darse cuenta de que estaban pagando por su casa más de lo que valía. Este sistema se va hundiendo ante el desconocimiento de los hipotecados y de los propios bancos de la situación que se había creado. Así nace la desconfianza entre unos bancos y otros (entonces no se prestan dinero o lo hacen de manera muy cara). Resultado: los bancos empiezan a no tener dinero (ahora venden sus participaciones, sus propiedades y nos ofrecen mejores condiciones).Así que: los bancos no conceden préstamos. La gente tiene menos dinero porque la hipoteca le agobia, así que compra menos. Como la gente compra menos, las tiendas encargan menos productos a las fábricas. Como las fábricas tienen que producir menos, necesitan a menos gente y empiezan los despidos. Sube el índice de paro. Empieza el nerviosismo y el estado acumula más gastos (cada parado más que antes tenía trabajo)...